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Correos que llegan a spam: lo configuramos para que lleguen
Cuando tus correos llegan a spam pierdes presupuestos, facturas y respuestas sin enterarte. Revisamos tu dominio y tus envíos para que lleguen a la bandeja de entrada.
Respuesta corta
Los correos de empresa suelen acabar en spam porque el dominio no tiene bien configurados los registros SPF, DKIM y DMARC, porque se envían boletines desde el mismo dominio sin control o porque el servidor tiene mala reputación. Se soluciona ajustando esos registros en el DNS, separando los envíos masivos y vigilando los informes de entrega cada mes.
¿Por qué tus correos acaban en spam?
Casi siempre es un problema de configuración del dominio: registros SPF, DKIM o DMARC que faltan o están mal, o boletines masivos enviados desde el mismo dominio que usas para el correo diario.
Falta SPF o está incompleto
El registro que dice qué servidores pueden enviar en tu nombre no incluye a todos, por ejemplo el programa de facturación o la web.
Sin firma DKIM
Sin esa firma, Gmail y Outlook no pueden comprobar que el mensaje no se ha modificado por el camino.
DMARC ausente o mal ajustado
Los grandes proveedores ya exigen DMARC a quien envía mucho correo, y sin él tus mensajes pierden confianza.
Boletines desde el dominio principal
Un envío masivo con muchas quejas arrastra la reputación del correo diario de toda la empresa.
¿Qué hacemos para arreglarlo y que no vuelva?
Analizamos tu dominio y correos reales que acabaron en spam, corregimos los registros DNS para incluir todo lo que envía en tu nombre y revisamos los informes DMARC mes a mes para detectar recaídas.
Diagnóstico del dominio
Comprobamos registros, listas negras y cabeceras de correos reales que te han llegado a spam.
Corrección en el DNS
Ajustamos SPF, DKIM y DMARC incluyendo todos los servicios que envían por ti.
Revisión mensual de informes
Leemos los informes DMARC para detectar fallos de entrega y envíos no autorizados.
Preguntas frecuentes
¿Por qué los correos automáticos de mi web llegan peor que los que escribo a mano?
Porque normalmente salen de otro servidor, el de la web o la plataforma, que no siempre está autorizado a enviar en nombre de tu dominio. Hay que incluirlo en la configuración para que Gmail y Outlook lo acepten.
¿Conviene enviar los boletines desde un subdominio?
Suele ser buena idea. Si un boletín recibe quejas, la reputación afectada es la del subdominio y el correo diario de la empresa no se resiente.
¿Qué son SPF, DKIM y DMARC en palabras sencillas?
Son tres registros del dominio: SPF dice quién puede enviar en tu nombre, DKIM firma cada correo y DMARC indica qué hacer con los que no pasan esas pruebas.
¿Por qué las facturas que envía mi programa acaban en spam?
Normalmente porque el programa envía desde su propio servidor y ese servidor no está autorizado en el SPF de tu dominio. Se corrige añadiéndolo.
¿Cuánto tarda en notarse el cambio en la entrega del correo?
Los registros se aplican en horas, aunque recuperar la reputación de un dominio castigado puede llevar algunas semanas de envíos limpios.
¿Cómo sé si mi dominio está en una lista negra?
Hay servicios gratuitos que consultan a la vez las listas negras más usadas con solo introducir tu dominio o la IP del servidor de correo. Si apareces, la propia lista explica el motivo y cómo pedir la salida, que normalmente exige corregir antes la causa, como un buzón comprometido que estaba enviando spam.
¿Sirve de algo pedir a los clientes que nos añadan a sus contactos?
Ayuda en ese buzón concreto, porque el filtro confía en remitentes conocidos, pero no arregla el problema de fondo. Si el dominio falla en SPF, DKIM o DMARC, el resto de destinatarios seguirá recibiendo tus correos en spam. Úsalo como apoyo mientras se corrige la configuración.
¿Un correo gratuito con el nombre de la empresa llega peor que uno con dominio propio?
No siempre llega peor, pero transmite menos confianza y es más fácil de suplantar, porque cualquiera puede abrir una cuenta gratuita con un nombre parecido. Con un dominio propio bien configurado controlas quién envía en tu nombre y das una imagen más seria a clientes y proveedores.
Ejemplo aplicado
Ejemplo: una academia de oposiciones cuyas confirmaciones de matrícula iban a spam
Imagina una academia de oposiciones con unos 300 alumnos. Cada matrícula genera un correo automático con el calendario y el acceso al aula virtual. En septiembre, varios alumnos llaman diciendo que no les ha llegado nada; al buscar, el correo está en su carpeta de spam.
El diagnóstico muestra el problema: la web y la plataforma del aula virtual envían en nombre del dominio de la academia, pero ninguna de las dos estaba incluida en el registro SPF. Además, el boletín con novedades de convocatorias se mandaba desde la misma dirección que usa secretaría. Se corrige así:
- Se añaden la web y la plataforma al SPF y se activa la firma DKIM en cada una.
- Se publica DMARC en modo de observación para ver quién envía en su nombre.
- El boletín pasa a un subdominio propio.
En pocas semanas, los correos de matrícula suelen volver a la bandeja de entrada. Secretaría deja de atender llamadas de alumnos perdidos y los informes mensuales avisan si una herramienta nueva empieza a enviar sin estar autorizada.
Precio
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Puedes hacer una primera comprobación en diez minutos con un correo de prueba y herramientas gratuitas.
- Envía un correo normal desde tu cuenta de empresa a una dirección de Gmail que tengas.
- En Gmail, abre el mensaje y elige «Mostrar original» en el menú de los tres puntos.
- Mira las líneas de SPF, DKIM y DMARC: cada una debe indicar PASS.
- Repite el envío desde el programa de facturación, la web y la herramienta de boletines, porque cada uno sale por un servidor distinto.
- Consulta en un comprobador de listas negras si aparece tu dominio o la IP de tu servidor de correo.
Si alguno da FAIL o no muestra DKIM, ahí está la causa. Lo más frecuente es que el correo diario pase y falle el que sale del programa de gestión o del formulario de la web.
Qué exigen Gmail y Outlook a quien envía correo
Desde 2024 Gmail exige a cualquier remitente SPF o DKIM, y a quien envía más de 5.000 mensajes diarios a sus cuentas le pide además SPF, DKIM, DMARC y un enlace para darse de baja con un clic. Outlook aplicó requisitos parecidos a los grandes remitentes en 2025.
Aunque tu empresa no llegue a esos volúmenes, los filtros tratan peor a los dominios sin autenticación completa. Por eso recomendamos tener siempre los tres registros, con DMARC en modo de observación al principio y endurecido cuando los informes confirmen que todos los envíos legítimos pasan.
También cuenta la tasa de quejas: si muchos destinatarios marcan tus mensajes como spam, la reputación cae. Los boletines comerciales conviene enviarlos desde un subdominio y una herramienta específica, como se hace en las campañas de email y WhatsApp desde el CRM.
Problemas de entrega típicos según el tipo de negocio
Cada sector tiene un punto débil distinto en la entrega del correo:
- Asesorías y despachos: mandan adjuntos pesados y enlaces de descarga, dos cosas que los filtros miran con lupa. Un portal de documentos evita adjuntar.
- Clínicas y centros de estética: los recordatorios salen de la plataforma de reservas con su propio servidor, que debe estar autorizado en tu dominio.
- Tiendas online: confirmaciones de pedido y avisos de envío salen de la tienda; si fallan, el cliente cree que no ha comprado.
- Reformas e instaladores: los presupuestos se mandan desde el móvil con una cuenta mal configurada o desde un correo gratuito.
- Academias: los envíos masivos a alumnos desde el buzón principal disparan las quejas.
En todos los casos la solución empieza por inventariar cada servicio que envía en tu nombre. Si detectas envíos que no reconoces, revisa la vigilancia de suplantación y comprueba también tus dominios y renovaciones.