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Pruebas A/B automáticas: que los datos elijan el titular, no el gusto
Las pruebas A/B automáticas enseñan dos versiones de una parte de tu web a visitantes distintos y miden cuál consigue más contactos, reservas o ventas.
Respuesta corta
Una prueba A/B reparte las visitas entre dos o más versiones de un elemento, como un titular, un botón, una foto o un formulario, y compara cuántas conversiones consigue cada una. En las pruebas automáticas, el sistema va enviando más tráfico a la versión que mejor funciona y la deja fija cuando la diferencia es clara.
¿Qué merece la pena probar?
Conviene empezar por lo que más pesa en la decisión: el titular, el texto y canal del botón, el número de campos del formulario y la forma de presentar el precio o la oferta.
Titular y propuesta
Es lo primero que se lee y lo que más cambia el resultado.
Llamada a la acción
Pedir presupuesto, reservar o escribir por WhatsApp: el texto y el canal importan.
Longitud del formulario
Menos campos suele traer más contactos; más campos, contactos mejor cualificados.
Precio u oferta
Cómo presentas el precio o la promoción, cuando el negocio lo permite.
¿Cómo se evita sacar conclusiones falsas?
Cambiando un solo elemento por prueba, esperando a que la diferencia sea fiable antes de cerrarla y midiendo con el CRM qué versión trae ventas y no solo clics.
Una sola variable cada vez
Si cambias titular y foto a la vez, no sabrás cuál de los dos funcionó.
Esperar a tener datos
Unos pocos contactos no deciden nada; la prueba se cierra cuando la diferencia es fiable.
Medir la venta, no solo el clic
Al estar conectada al CRM, se puede ver qué versión trae clientes que compran.
Preguntas frecuentes
¿Puedo parar una prueba A/B antes de tiempo si una versión va claramente peor?
Sí. El reparto automático ya reduce el tráfico a la versión que falla, y si la diferencia es muy grande se puede cerrar antes. Lo que no conviene es decidir en los primeros días, cuando hay pocos datos.
¿Quién escribe las versiones que se prueban en la web?
Las proponemos a partir de lo que sabemos de tus clientes y las revisas tú, porque conoces cómo hablan. Ninguna versión se publica sin tu visto bueno.
¿Qué es una prueba A/B en una web?
Enseñar dos versiones de un mismo elemento a visitantes diferentes y quedarse con la que consigue más resultados.
¿Cuánto debe durar una prueba A/B?
Hasta que haya suficientes conversiones para que la diferencia sea fiable y al menos una o dos semanas completas, para cubrir días buenos y malos.
¿Las pruebas A/B afectan al posicionamiento?
No, si las versiones tratan del mismo contenido y no se muestra a Google algo distinto que a los usuarios.
¿Qué hago si mi web tiene muy pocas visitas para hacer pruebas A/B?
Con poco tráfico es mejor aplicar las mejoras evidentes que detecte una revisión experta y medir el antes y el después por meses. También puedes probar cambios grandes, que muestran diferencias con menos visitas, o probar en una landing que reciba tráfico de anuncios.
¿Puedo comparar más de dos versiones en la misma prueba?
Sí, aunque cada versión añadida reparte más las visitas y alarga la prueba. Con tráfico moderado conviene limitarse a dos o tres variantes de un único elemento. El reparto automático ayuda en estos casos porque descarta pronto las versiones que claramente funcionan peor.
¿Qué pasa con la versión que pierde en una prueba A/B?
Se retira y la ganadora queda como versión fija para todo el mundo. Conviene anotar en un registro qué se probó, cuánto duró y el resultado, porque esas conclusiones sirven para otras páginas y evitan repetir pruebas que ya se hicieron.
Ejemplo aplicado
Ejemplo: una empresa de mudanzas de Madrid que duda entre dos titulares
Imagina una empresa de mudanzas de Madrid con dos camiones y unas 4.000 visitas al mes. En la portada dice «Mudanzas profesionales en Madrid». El dueño cree que debería poner «Mudanza con precio cerrado, sin sorpresas el día del traslado». Su socia prefiere «Tu mudanza hecha en un día». Discuten desde hace meses.
Se prueba solo el titular, con el mismo formulario y las mismas fotos. El sistema reparte las visitas entre las tres versiones. A medida que una consigue más solicitudes de presupuesto, le manda más tráfico. Como la web está conectada al CRM, no solo cuenta solicitudes: mira cuántas acaban en mudanza contratada, que es lo que importa.
Tras unas seis semanas, puede pasar que «precio cerrado» traiga un 25 % más de presupuestos aceptados. «En un día» quizá traiga más clics, pero de gente que solo compara. La discusión se cierra con datos. Y la siguiente prueba ya tiene candidata: pedir fotos de los muebles en el formulario o no.
Precio
Impulso Inicial, 990 € (web One Page, Google Business y redes), Negocio en Marcha, 1.790 € (web completa con blog y SEO) o Llave en Mano, 3.690 € (web premium y embudo de ventas). Todos con 40 €/mes de soporte.
Ver precios y packs →Plazo
De 2 a 3 semanas el Impulso Inicial, de 3 a 4 Negocio en Marcha y unos 2 meses Llave en Mano, desde que nos pasas la información.
Pedir diagnóstico gratis →Test A/B clásico frente a reparto automático del tráfico
En un test A/B clásico las visitas se reparten a partes iguales hasta el final; en uno automático, el sistema va mandando más visitas a la versión que gana mientras la prueba sigue abierta. Cada método tiene su momento:
| Reparto fijo (50/50) | Reparto automático | |
|---|---|---|
| Cómo funciona | Mitad de las visitas a cada versión hasta cerrar la prueba | El tráfico se desplaza hacia la versión que mejor convierte |
| Ventaja | Conclusión más limpia sobre cuál es mejor y por cuánto | Se pierden menos contactos durante la prueba |
| Cuándo usarlo | Cambios importantes que quieres entender bien, como un precio o una oferta | Titulares, botones o imágenes de campañas con fecha de fin |
| Riesgo | Mantener semanas una versión peor | Dar por buena una versión demasiado pronto si hay poco tráfico |
Cómo plantear una hipótesis que merezca una prueba
Una prueba útil empieza por una observación concreta, no por una ocurrencia. Este es el método que seguimos:
- Observación: algo medido, como que el 60 % de quien abre el formulario lo abandona en el campo del teléfono.
- Hipótesis: «si el teléfono pasa a ser opcional, terminarán el formulario más personas, porque muchas prefieren que les escribas».
- Métrica principal: formularios enviados por visita.
- Métrica de control: porcentaje de esos contactos que acaban en cliente, para no ganar cantidad perdiendo calidad.
- Duración mínima: semanas completas, para no comparar un lunes con un domingo.
Las observaciones de partida suelen salir de una auditoría de conversión o de la analítica web bien configurada.
¿Cuántas visitas hacen falta para fiarse del resultado?
Depende de tu tasa de conversión actual y de lo grande que sea la mejora que quieres detectar: cuanto más pequeña sea la diferencia, más visitas necesitas. Como referencia aproximada, una web que convierte el 2 % y quiere detectar una mejora hasta el 2,5 % necesita del orden de 14.000 visitas por versión con los criterios estadísticos habituales.
Si tu web recibe pocas visitas, hay alternativas razonables:
- Probar cambios grandes, como una página entera distinta, que producen diferencias más visibles.
- Medir un paso intermedio con más volumen, por ejemplo clics en «pedir cita» en lugar de citas cerradas.
- Concentrar la prueba en una landing de campaña, donde el tráfico de pago aporta volumen rápido.
Ideas de prueba según el sector
Lo que conviene probar cambia según cómo decide el cliente en cada sector. Algunos puntos de partida:
- Clínica o centro de estética: botón «pedir cita» frente a «ver horarios libres».
- Reformas: formulario que permite adjuntar fotos frente a formulario sin fotos.
- Academia: precio del curso visible frente a «consultar precio».
- Restaurante: reserva online destacada frente a teléfono destacado.
- Asesoría: titular centrado en ahorro de tiempo frente a titular centrado en evitar sanciones.